La creación de un uniforme duradero va más allá de poner tela y aguja a trabajar. Aquí te explicamos detalladamente todo el proceso que se lleva detrás para producir uniformes de calidad suprema.
Nuestra aventura comienza escuchando a nuestros clientes: qué hacen, dónde lo hacen, cómo quieren proyectarse y cuánta protección necesitan. Luego, se consideran los pequeños detalles como colores, material, estilo de las ropas y la ubicación del logo. Depende de los diseñadores creativos proponer ideas hasta dar con el uniforme que cumple su propósito y personifica la esencia de la marca.
Con el diseño listo, es hora de crear los patrones y las diferentes tallas con ayuda de sofisticados softwares que garantizan un ajuste perfecto para todos. A continuación, se generan muestras de la futura vestimenta para probar su caída, comodidad y resistencia; ajustando cualquier eventualidad antes de pasar a producción.
La elección de la tela es un punto crucial. Debe ser cómoda, resistente, fácil de mantener y a veces, cumplir ciertas normas de seguridad. Se utilizan materiales técnicos pensados en los diferentes climas y entornos laborales. Nuestro equipo especializado no deja pasar ningún detalle y revisa que el tejido cumpla con todos los estándares de calidad.
En esta etapa, la tela se estira y se corta con maquinaria computarizada que garantiza precisión milimétrica y optimiza el consumo de material. Gracias a tecnología innovadora como esta, algunas fábricas pueden producir miles de prendas por semana.
Las piezas cortadas pasan a la fase de confección donde se cosen y ensamblan meticulosamente. En este punto, se pone énfasis en aspectos como costuras reforzadas, cierres seguros y acabado pulcro que hacen la diferencia entre un uniforme de uso rudo y uno de alta gama.
Aquí, el uniforme pasa por el proceso de personalización. Las modernas máquinas de bordar y los avanzados sistemas digitales hacen posible reproducir logos detallados, colores corporativos precisos y marcas duraderas.
Antes de salir de la fábrica, cada uniforme recibe un chequeo de calidad exhaustivo. Nuestro equipo sigue un meticuloso proceso de cortar hilos sueltos, confirmar la resistencia de cada costura, planchar y etiquetar cada prenda antes de enviarlas a su destino.
Una vez aprobado, el uniforme se plancha, se empaqueta y se organiza para su entrega. Nuestro compromiso con la garantía de calidad incluye encargarnos de la distribución y ofrecer cambios y devoluciones si algo no salió tal como se acordó.
Un uniforme de alta calidad no se conjura por arte de magia, es el producto de una serie de procesos que tienen como finalidad proporcionar diseño, calidad y comodidad a cada prenda. Ahora que estás al tanto, tal vez consideres un buen uniforme como una inversión y no un gasto más.