Tu ropa de trabajo para laborar en el campo y en el empacado tiene que ser excepcional en términos de resistencia, comodidad, libertad de movimiento y protección frente a factores del entorno como cambios climáticos, humedad, suciedad, y riesgos como los pesticidas o la maquinaria pesada. Todo ello para asegurar tu libertad de movimiento durante largas jornadas al aire libre o durante los procesos de empaque.
Estos son los factores clave a considerar:
| Área | Prendas ideales | Razones para escogerlas |
|---|---|---|
| Campo | Pantalones elásticos, chaquetas impermeables, monos térmicos, botas de goma o PU, guantes de protección | Para garantizar la movilidad en el tractor, mantener el calor en invierno y evitar la penetración de barro. |
| Empacado | Camisetas transpirables, Polos, Pantalones frescos, Chalecos de alta visibilidad | Para mantener la frescura, ser visible en espacios cerrados y estar cómodo para tareas de manipulación repetitiva. |
Utiliza prendas en capas para adaptarte a los cambios de temperatura y elige ropa con muchos bolsillos para herramientas. Una buena selección de ropa de trabajo no solo te ayuda a ser más productivo, sino que reduce los riesgos en trabajos como el de campo.
Equipa a tu equipo con ropa de trabajo que resiste cada jornada.
Visítanos en Calle Juan José Mostajo 269, Urb. Túpac Amaru – La Victoria,
escríbenos a contacto@gydgroup.com.pe o llámanos al 957 849 696.
En G&D Group diseñamos uniformes pensados para el trabajo más exigente.
El campo y la empacadora plantean necesidades distintas. En campo abierto, la ropa debe proteger del sol, del polvo y de los roces con las plantas; por eso se prefieren camisas de manga larga, pantalones resistentes, sombrero o gorra con protección para el cuello y calzado cerrado. En la empacadora, el foco está en la higiene y el control de la contaminación: se usan prendas limpias de colores claros, gorros o cofias, mandiles y, en algunos casos, mascarillas y guantes.
Las empresas con ambas áreas suelen definir dos líneas de uniforme coordinadas, con un elemento visual común que mantenga la identidad de marca.
Para el campo se recomiendan telas ligeras con protección solar, colores claros o neutros, ventilación y refuerzos en rodillas. Para la empacadora, tejidos que no suelten pelusa, de fácil lavado y secado, con cierres seguros y sin accesorios que puedan desprenderse. En ambos casos, la talla correcta y la comodidad son esenciales, porque las jornadas suelen ser largas y repetitivas.
La ropa de campo y empacadora se lava con mucha frecuencia. Conviene elegir telas que resistan estos ciclos, definir si el lavado será individual o centralizado y planificar la reposición por temporadas. Un registro de entregas por persona y un stock de recambio evitan que alguien trabaje sin uniforme.
Para operaciones con muchos trabajadores, conviene organizar la entrega por áreas: campo, empacadora, mantenimiento y administración. Cada grupo recibe sus prendas con etiquetas por talla y nombre, y se registra la entrega por escrito. Esta organización agiliza el proceso y facilita las reposiciones, ya que se conoce con exactitud qué prenda tiene cada persona.
Informa al personal cómo cuidar su ropa: lavarla después de cada jornada, evitar mezclarla con prendas del hogar y avisar cuando haya desgastes. Esta colaboración prolonga la vida útil de los uniformes y mantiene la seguridad e higiene.
Los tonos claros o neutros, que reflejan el calor y disimulan el polvo. Para zonas con maquinaria, se puede añadir un chaleco de alta visibilidad.
Ropa limpia y de colores claros, gorro o cofia, mandil y, según los protocolos de la empresa, mascarillas y guantes. La higiene es la prioridad.
Dependen del uso y del lavado, pero conviene revisarlos cada mes en temporada alta y reponer las prendas con desgaste visible.